Analizar

 

Dr. Miguel A. Arrieta Morales

1. Analizar: Escuchar es analizar. Tomar en cuenta las premisas de la otra persona. Poner a un lado juicios previos y evaluar alternativas no previstas ayuda a salir del laberinto de posibilidades de riesgos e incertidumbre.

Un análisis consiste en prestar atención a las partes de un todo, es la descomposición del todo en sus partes.  Empezar por establecer qué tomar en consideración sobre el tema tratado es primer e importante paso para el análisis. Porque no todo es importante, atender unos aspectos para dejar otros a un lado, justifica un análisis sobre qué atender. Porque no fue pregunta nada fácil seleccionar los elementos que a continuación trabajaremos, que expresen el significado de la ética aplicada, espero que el lector concurra conmigo al final que la discusión agregó valor al tema ético en su formación personal, profesional y espiritual. Cada uno de los doce elementos que presento en estos artículos ha sido seleccionado mediante un análisis previo a los análisis que hago dentro de cada uno de ellos. Cada uno de ellos comunica un concepto ético que no debe pasar desapercibido. ¿Qué puede haber otros conceptos? Cierto, más estos son suficiente para tener una idea clara sobre en qué consiste el contenido de la ética.

El análisis por sí mismo no es algo propio del campo ético, en efecto es éticamente neutral. Se analizan materias de poco contenido ético o sobre temas no éticos, por lo que muy bien cabe preguntarse por qué la importancia a este primer elemento. Si bien es cierto que no necesariamente los análisis no tienen por qué ser tema ético, todo tema ético conlleva análisis: Ética y Análisis van de la mano. La ética es el ejercicio de la autonomía y esta se expresa solo cuando hay presencia del razonamiento. De lo contrario se puede pretender esperar personas sujetas a obedecer órdenes impuestas en las cuales solo resta someterse sin cuestionamientos alguno.

El arte consiste en desarrollar pensamientos sensatos; la congruencia con sus premisas básicas y la coherencia en sus actos muestra la credibilidad para la confianza con lo que se dice.  Alineado con la ética, exige una disciplina no sólo en acciones sino más importante aún, en el desarrollo de destrezas del buen pensar. La ética, sus teorías, se fundamenta en la credibilidad por lo que las propuestas por quienes las defiendan, para que sean creíbles, exigen coherencia entre las ideas, sus conclusiones con las premisas que asuma y por ende las posturas asumidas. Todo ello entraña prestar mucha atención al desarrollo del análisis.

Al principio, desde la superficie el mar todo luce calmado como sin mucho que decir. Solo cuando se entra se puede apreciar las corrientes marinas, vida marina, composición química del agua, la importancia de la luz y su impacto en la vida en los diferentes niveles, etc. Sobre cada uno de estos elementos cabe más investigación y otros análisis de otras partes. Qué escoger para atender también es parte del análisis. Pero los elementos o partes del mar no hacen el mar, luego de ver sus partes, del todo a las partes, es en la integración de estos elementos lo que hace ser el mar. El análisis también es un proceso en ver el total, desde sus partes. Igual el tema de la ética contiene partes, debe tomarse en cuenta temas del sentido de libre albedrío, sentido de responsabilidad, teorías éticas, construcción en las relaciones sociales, significado de qué consiste el bien y otros tantos elementos sobre los cuales uno de ellos es el análisis y otros once elementos que presentaremos a través de estos artículos. Una parte importante en este análisis es el uso de la lógica, que es herramienta clave para llegar a conclusiones.

La lógica identifica pensamientos contradictorios entre aseveraciones, esto para evitar afirmar sí y no a la misma vez. Pero es la ética quien está llamada a dilucidar hacia qué lado se ha de resolver tal contradicción. Por ejemplo, expreso una contradicción si dejo establecido el daño para el funcionamiento del cerebro (¿se acuerdan de hardware?) de las comidas chatarras por falta de nutrientes, y afirmo a su vez que por su valor nutritivo se deben promocionar. La lógica ayuda a identificar la contradicción, ahora bien, hacia qué lado resolver la contradicción es un tema de la posición que asuma en torno a los fines. La contradicción indicada por la lógica no te dice hacia donde resolver, sino mediante los fines que se tienen, y la ética nos asiste en qué posición tomar dado que se persigue fines buenos. Cuál es el mayor bien, en qué consiste tal bien, y cómo el examen de los nutrientes que contiene los alimentos aportan a tales fines. Si el fin es comercializar alguna industria de alimentos, o acaso consumir alimentos en esta vertiginosa vida, mercadear otra industria relacionada con disfunción cerebral, la opción de qué lado resolver es hacia otra dirección.

Todo tema de sensatez entraña el análisis hacia los fines, las preguntas de fines entran en el umbral de la ética; ¿cuál resultado produce el mayor bien? La ética nos asiste a responder las preguntas de telón de fondo de nuestra vida: ¿Qué es lo que da sentido a mi vivir diario? Ante los escenarios de la vida, lo importante es lo que está detrás de las diferentes representaciones y ahí está la riqueza de los análisis éticos.

No menos importante dentro del tema del análisis es el sentido de la crítica. Un primer paso en la eficacia del análisis consiste en asumir una postura escéptica. El análisis ético, porque no es poca cosa revisar y validar hábitos que sean virtuosos, asume actitud revisionista ante costumbres, prácticas supuestamente beneficiosas, aspectos legales, costumbres, tradiciones, y herencias de hábitos sociales y de familias. Esto puede lucir inocuo, pero para muchos representa ser de gran desafío y no necesariamente porque se tenga intenciones aciagas para los demás y sí mismo.

Con las mejores intenciones, tal actitud revisionista se interpreta como reto personal, reto a la autoridad, insubordinación, controversial, sofismo y otros adjetivos que poco ayudan para una conversación edificante.  Es por ello que la persona quien desea reflexionar sobre la validez de los temas éticos debe mostrar ante todo humildad y paciencia, dos virtudes principales del educador. De otra manera, por su dominio y desarrollo en destrezas de pensamientos, sus intervenciones pueden ser sujetas a ser interpretadas como de alguien con aire de superioridad, petulancia y mordaz e incrédulo por demás en sus intenciones.  Precisamente tener presente el contenido ético, perseguir definir qué es bueno, y el bien que produce los resultados de cada opción, ayuda evitar tan grave error o percepción nefasta que cierra comunicación.

Recuerden, el analista ético, porque no todo hábito es de bien, asume una actitud crítica ante lo que se presenta por lo que las destrezas del pensamiento involucradas, los ejercicios para buen pensamiento, ha de anclar la dirección a perseguir el mayor bienestar. Personas con grandes habilidades de análisis con ausencia de perseguir y atender la pregunta ética descarrilan y nublan su desempeño y quedan atrapadas en vicios[1].

Solo cuando el uso de las herramientas y la técnica del pensamiento correcto, el proceso, tiene contenidos éticos de bien y las personas se apalancan en el mayor bien estar y el de su comunidad y sociedad, enriquecen sus análisis.  Personas en poder de autoridad en la sociedad, más aún quienes lo ostentan por largo tiempo, si no tienen el ánimo orientado por la ética no encuentran razón de revisar hábitos, menos aún voluntad a hacer cambios para la excelencia y el mejor servicio, mucha inteligencia que luego son tropiezo para el avance de las personas.

[1] Vicios son malos hábitos que restan a las capacidades y potencial de desarrollo de las personas.


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