Inteligencia Organizacional y la Creatividad en el Manejo Eficaz del Cambio

Por: Miguel A. Arrieta-Morales

En el mundo global cierto es que la apertura de los mercados generan incertidumbres y amenazas, temas sobre los cuales la empresa no tiene control, son sucesos que ocurren. Ante ello debemos de recurrir sobre aquello que sí la empresa tiene control, el cual hace posible manejar los riesgos de manera razonable para no sucumbir ante los embates externos. Esto nos lleva a estar atento a crear y trabajar en las fortalezas internas de las empresas, las que  abren las grandes oportunidades. Ahora bien, de dónde proviene tal  fortaleza interna, en qué consiste, y cómo hacer para maximizarla. Su fortaleza proviene de su Inteligencia, la capacidad del Personal en llevar a cabo análisis en la Toma de Decisiones para re-establecer y alcanzar las metas, donde la tecnología juega un papel trascendental en disponer la información.

Para tratar brevemente este tema, sugiero empezar por decir que  la organización es un proceso cultural-humano, donde las  personas  desarrollan sus visiones, liderazgos, conocimientos, valores y manera de relacionarse para satisfacer propósitos con los recursos escasos que cuentan. Con ellos persiguen satisfacer fines, entregar bienes y servicios de valor  tanto a personas a quienes sirven como a los del propio personal. La organización es un sistema formal, es un ente creado de manera artificial para un objeto,  diseñada artificialmente para alcanzar las metas según se desprenden de su Misión. Un sistema donde en ella los conjuntos de los elementos  interactúan entre sí en un  todo y de manera inteligente persiguen lograr los propósitos propuestos, es decir, hay una racionalidad. La racionalidad de la empresa se expresa mediante la adecuación de las acciones, en la toma de decisiones del personal y de los medios que disponen alineado con los fines de la empresa. Cuando todos se comportan leyendo un mismo “pentagrama empresarial” se logra el máximo de eficiencia.

De tal que manera no debe de haber, en la medida de lo posible, discursos que luego no se sostengan con las prácticas, en particular por sus líderes. En cuyo caso se envían mensajes contradictorios y se pierde la credibilidad y el resultado es un desgastes; se pierden esfuerzos en fines en que si al menos no se contradicen, no hay  la eficacia de medios pues no son los prioritarios. Se pierde su fortaleza interna, pues los mensajes se contradicen y las acciones no responden a los fines y mayor  la vulnerabilidad ante  las amenazas externas.

La empresa sistémica, es un ente sobre todo humano y ante ello, lo primero y fundamental es, por lo tanto, que el grupo  de personas que la conforman tengan conocimiento dirigido a propósitos.  Del conocimiento sobre la razón de ser, su Misión, su identidad y sus recursos y comportamiento apoyado por valores,  las personas se apropian y adquieren seguridad en su toma de decisiones, les permite guiar sus acciones.  La Inteligencia Empresarial, como un sistema, se aprende a tener conciencia de sí misma, su aportación,  dentro de la organización, para los logros, con identidad del sello distintivo y el desempeño con excelencia, prevé limitarse a sólo ejecutar procesos.

Tal Inteligencia hace que sea flexible y pueda asumir los golpes que la amenazas externas puedan ocasionar, permite ver más allá que decisiones inmediatas.  Apoyados por la Misión abre actuar de manera creativa y no se limitan a la inmediatez por actividades aisladas. Anclado en valores no tienen que tener temor a sugerir y dar sus recomendaciones alineado según lo que se ha definido como el actuar racional/inteligente dentro de la empresa.

Todo ser humano persigue sentido de crear, capacidad de alcanzar nuevas metas, en fin, un sentido de poder. No del poder sobre los demás sino de experimentar éxitos.  Por lo que, cuando  se difunde el conocimiento, cuando  hay una educación real por quienes dirigen y tienen a cargo la empresa, y un plan delineado por todos,  las personas se apropian y hacen suyo sus actuaciones para lograr las metas. Emerge una inteligencia interna: un análisis en la toma de decisiones alineadas con los fines de la empresa. Las personas testimonian los cambios cuando las organizaciones reflejan en su interior una transformaciones y renovaciones de crecimiento personal y de la propia organización. Resultado de la adquisición de conocimientos, cultura y valores y procesos a través del aprendizaje  por las personas quienes integran la organización.

Esta Inteligencia en de una gran fortaleza interna de la empresa, las personas experimentan el éxito propio a su vez que forjan la identidad (Branding). Son ellos quienes apoyados en valores marcan positivamente a todos los que de una forma u otra se relacionan con la empresa, a quienes sirven tanto dentro de la propia organización como a los clientes como tal.  De esta manera la inteligencia de la organización es consecuencia del conocimiento que tienen y expresan en cada decisión  a través del todo quehacer empresarial.

Dentro de este contexto,  la tecnología dispone de información relevante y transparente para fomentar la Inteligencia Interna.  Apoya y viabiliza  la creación de nuevos productos y servicios y  el mejoramiento continuo de los procesos actuales. Cuando la  Inteligencia está presente, se tiene las condiciones para funcionar a toda capacidad para el  manejo del cambio al responder eficazmente  los retos internos y externos de la empresa.

El punto de partida para desarrollo de la Inteligencia Empresarial es la confiabilidad. Los líderes de la organización, alineados según las prescripciones establecidas por los fines, merecen ser creíbles para sus clientes externos e internos, lo que permite abrir los espacios para revisar procesos, productos y servicios. Porque deben procurar continuamente en la organización la revisión del conocimiento deben de gozar de la confianza de los demás.


No hay respuestas para "Inteligencia Organizacional y la Creatividad en el Manejo Eficaz del Cambio"